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Orri hau berrikusi gabe dago


La diferencia está que los numerales del bascuence que se acaban en vocal, en el segundo nominativo que corresponde al que en romance no lleva los, añaden una c, v.g. bi, bic, hirú, hirúc, zazpi, zazpíc; pero los que se acaban en consonante, añaden ec, v.g. bat, batéc, bost, bostéc, amár, amarréc, aunquetambien varias veces se pone esta terminacion á los que se acaban en vocal.
Esta diversidad que tienen los numerales en sí, pasa también á los nombresque vienen acompañados; de manera que siel numeral del romance deja el articulo los, las, el nombre añade una c si se acaba en vocal, y si en consonante ec, v.g.: cien ángeles te lleven, eun Ainguerúc eraman-azatela; amár guizonéc nácarte, diez hombre me traen. Se entiende la regla para los verbos activo. Pero si el numeral del romance viene con el los, las, el nombre del bascuence toma el artículo ac. v.g. los cuatro hombres, lau gizonac, etc.
Aun hay mas que advertir, porque los numerales muchas veces se hacen demostrativos, ó demostrados en nominativo y acusativo especialmente; y entonces añaden esta terminacion oc, v.g.: vamos nosotros dos, góazen bíoc; venid vosotros tres, atózte hirúroc. Y esta fuerza y particularidad de los numerales pasa tambien á los nombres zoázte gucíoc ó gustíoc, idos todos vosotros; guizónoc joango-guera, irémos nosotros los hombres.
Los ordinales se forman añadiendo al numeral en su primera terminacion este final gárren: bigárren,segundo, hirugárren, tercero, laugarren, cuarto, etc. y se declinan con los artículos del nombre como bigarrena, bigarrenac. Batgárren no tiene tanto lugar cuando viene solo, perosí cuando acompañado, como vigésimo primo, ogueitabátgarren; cuando el correspondiente al primero viene solo, se dice comunmente lenengoa, lénengo, lenvicico, lendavicicoa.
Y con esto no tenemos mas que añadir en punto de declinaciones del nombre y pronombre, porque lo que pertenece á su construcion y modo de colocarse en las oraciónes, y tambien lo que pertenece á su modo de acentuarse, es esplicará despues en la sintáxis y prosodia. Entremos ya en las conjugaciones, que es lo dificultoso.

CAP. III.

De las conjugaciones de los verbos en indicativo.


Es tan grande la armonia del bascuence en sus conjugaciones y tan admirable su variedad y dispositiva, que no puede imaginarse otra mayor. Otras lenguas tienen multitud de conjugaciones, pero sin mucho órden; grande variedad, pero sin mucha distincion y consecuencia; muchas raices, perono muy fieles, y asi de otros defectos que son indicios dela casualidad en la formacion ó en el acrecentamiento de esas lenguas. Al contrario, el bascuence junta un gran número de conjugaciones con grande órden, mucha variedad con suma distincion y consecuencia; pocas raices, y fijas, seguras fidelísimas: cosas que prueban claramente una sabiduria é inventiva admirable en los autores de